Se trata de una comedia palatina peculiar. Su protagonista, Diana, condesa de Belflor, es una chica atractiva, imaginativa y perspicaz, que rompe la idea del personaje arquetípica femenina de la comedia, sumisa y obediente.

       Diana se enamora de su secretario Teodoro, quien por su lado está prometido con Marcela, dama al servicio de la condesa. A Diana le llena la envidia y los celos al conocer las relaciones amorosas de sus subordinados.

      Así, desenvuelve la ambición de Teodoro al verse objeto de deseo de Diana, ambición que frustra cíclicamente. De ahí que “El perro del hortelano” derive en un conocido refrán: ni come ni deja comer, ni está fuera, ni está dentro.

      De esta versión se delimita simplemente con un panorama azul en el fondo y un árbol, un espacio “beckettiano” para un clásico. Unos bancos de diseño vanguardista y poco más componen el minimalista mobiliario.

 



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