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Teoría:
-
El teatro:
El origen
del
teatro
en España
gira
en torno
a dos
fiestas
religiosas:
Navidad
y Pascua
de Resurrección.
Al final
de las
ceremonias
religiosas
solían
representarse
junto
al altar
algunas
escenas
de la
vida
de Jesús.
Poco
a poco
van
introduciéndose
en estas
escenas
elementos
profanos
ajenos
a la
religión,
convirtiéndose
en verdaderas
representaciones
teatrales,
pasando
a ser
representadas
en los
atrios
de las
iglesias.
Finalmente
los
elementos
profanos
superan
a los
religiosos
y el
teatro
se convierte
en un
espectáculo
para
el pueblo,
representándose
ya en
las
plazas
públicas.
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La
Celestina
-
La obra:
Se llama
también
Tragicomedia
de Calisto
y Melibea
y es
una
obra
dialogada
en prosa
que
no se
puede
representar
en el
teatro
debido
a su
gran
extensión
y a
su estructura.
La primera
edición
(Burgos,
1499)
tenía
16 actos;
la de
Sevilla
(1502)
21 actos;
en la
edición
de Toledo
de 1562
se le
añadió
un acto
más.
-
El autor:
Durante
mucho
tiempo
se dudó
acerca
de la
autoría
de la
obra.
Se da
como
seguro
que
fue
Fernando
de Rojas,
que
nació
en Puebla
de Montalbán
(Toledo),
probablemente
en 1476.
Estudió
leyes
en la
Universidad
de Salamanca
y llegó
a a
ser
Alcalde
Mayor
de Talavera
(Toledo),
donde
murió
en el
año
1541.
Según
cuenta
él
mismo
en el
prólogo,
leyó
el primer
acto
de la
obra
que
circulaba
entre
los
estudiantes
de la
universidad
sin
saber
quién
lo había
escrito.
Le gustó
y se
dedicó
a continuar
la obra
con
el resto
se los
actos,
acabando
en 15
días,
durante
sus
vacaciones.
Hay
críticos
literarios
que
consideran
la imposibilidad
de que
Fernando
de Rojas
se identificara
tan
perfectamente
con
el autor
del
primer
acto;
y que
fue
él
quien
escribió
toda
la obra.
Hoy
se acepta
que
en la
creación
de la
obra
intervinieron
dos
autores.
-
El argumento:
En La
Celestina
se muestran
los
trágicos
amores
de Calisto
y Melibea
y las
malas
artes
que
emplea
la alcahueta
Celestina
para
que
se enamoren.
Calisto,
un mozo
inteligente
y de
clase
alta,
ha conocido
en una
huerta,
algo
alejada
de la
cuidad,
a la
bellísima
Melibea,
y se
ha enamorado
de ella.
Vuelve
a encontrársela
en la
ciudad,
cerca
de la
iglesia,
y le
comunica
sus
sentimientos;
ella
lo despide
irritada.
Vuelve
Calisto
a su
casa
y confiesa
su amor
y su
pesar
a su
criado
Sempronio.
Éste
le propone
que
utilice
a la
vieja
Celestina
como
intermediaria,
para
que
suavice
la aspereza
de Melibea.
Celestina
logra
entrar
en la
mansión
de Melibea
e intercede
en favor
del
enamorado;
consigue
vencer
su esquivez
y la
joven
corresponde
a Calisto.
Sempronio
y Pármeno,
criados
de Calisto,
de acuerdo
con
Celestina,
desean
explotar
la pasión
de su
amo,
que
había
ofrecido
a la
vieja
una
cadena
de oro
si lograba
sus
propósitos.
Los
criados
reclaman
su parte
a la
vieja,
que
se niega;
la matan
y huyen.
Pero
son
apresados
y muertos
por
la justicia.
Calisto
suele
visitar
a Melibea
trepando
a su
jardín
por
una
escalera
de cuerda;
estando
en él,
se produce
en la
calle
una
pelea.
El joven,
pensando
que
uno
de sus
nuevos
criados
tiene
problemas,
desea
intervenir
en ella
y al
bajar
por
la escalera
cae
al vacío.
Calisto
muere,
y Melibea,
al saberlo,
sube
a una
torre
y se
arroja
desde
lo alto.
La obra
termina
con
el llanto
de Pleberio,
padre
de Melibea.
-
Los
personajes:
Dos
mundos
se contraponen
en la
obra:
el ideal
o renacentista,
de los
jóvenes
enamorados
que
sólo
viven
para
su pasión;
y el
real
o medieval
de la
Celestina
y los
criados,
ruines
explotadores
de aquel
amor.
El personaje
mejor
trazado
en la
obra
es de
Celestina,
la vieja
astuta,
encarnación
del
mal,
que
con
tentadoras
palabras
quebranta
la virtud
de Melibea.
Uno
de los
aspectos
más
destacables
de la
obra
es la
magnífica
caracterización
de los
personajes
a través
del
lenguaje
que
emplean:
los
personajes
nobles,
como
Calisto
y Melibea,
se expresan
con
delicadeza
y elocuencia,
mientras
que
los
personajes
populares,
como
Celestina
y los
criados,
emplean
un lenguaje
más
espontáneo
y popular,
lleno
de refranes
y frases
hechas.
-
La intención:
A
pesar
de la
la obra
es bastante
cruda,
tanto
por
las
pasiones
como
por
el lenguaje
utilizado,
la intención
es didáctica.
Intenta
prevenir
a las
muchachas
de la
época
contra
las
trampas
de las
alcahuetas
que
trataban
de minar
su recato;
y advertir
a los
jóvenes
de todos
los
tiempos
contra
las
locuras
del
amor,
contra
la tentación
de sentir
el amor
como
lo único
y los
más
importante;
como
algo
que
si no
se domina
conduce
a la
destrucción
y a
la muerte.
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