“Ricardo III” es la cuarta obra que Shakespeare escribe sobre la historia de Inglaterra, una adaptación de eventos históricos reales que sucedieron en el 1485, y que el autor condensa, cambia de lugar, refina y embellece con la finalidad de aumentar su dramatismo.
 
          Es la crónica del último rey inglés que murió en el campo de batalla, de su espectacular camino hacia el trono y de su rápida caída.

        Ricardo, duque de Gloucester, se plantea como un ser monstruoso y satánico. Está decidido a ser rey y hará lo necesario para conseguirlo. ¿Hasta dónde puede llegar el ansia de poder? Será capaz de asesinar a todo aquel que le obstaculice: su propio hermano, su cuñada y sus sobrinos.

        En “Ricardo III” se plasma el eterno sentimiento humano de la ambición de poder. Las herramientas para alcanzarlo son el engaño, la hipocresía, la crueldad y la burla. A menudo el personaje se dirige al público ofreciendo la oportunidad de conocer las motivaciones de sus actos y de esta manera lo hace cómplice. El espectador es invitado a considerar Ricardo como víctima de las circunstancias que lo rodean, de su cuerpo deformado y de su pasado.

        Aunque la obra se escribió en 1591, su actualidad se refleja en muchos aspectos de nuestra sociedad.

        Àlex Rigola, que afronta el reto de dirigir este “Ricardo III”, es director del Teatre Lliure desde marzo de 2003. Licenciado en interpretación por la Escola Superior d’Art Dramàtic, durante los últimos años ha dirigido y adaptado numerosas obras de autores consagrados como Bertolt Brecht, David Mamet, Richar Dresser o Heiner Müller. En el 2004 logró el Young Directors Award del Festival de Salzburgo por la dirección de “Santa Juana de los Mataderos”, de Beltolt Brecht. Después de “Titus Andrónico” (2001) y “Julio César” (2002), Àlex Rigola realiza con “Ricardo III” su tercera incursión en un texto de William Shakespeare”.

        Creado en 1976 por un grupo de profesionales vinculados al teatro independiente, el Teatre Lliure se singularizó por su apuesta por el teatro de texto, con la relectura de los clásicos y el compromiso con la creación contemporánea, desarrollando en su sala una programación que alternaba el teatro con la danza y la música.

 

        Dirigido en etapas sucesivas por Fabià Puigserver, Lluís Pasqual, Lluís Homar, Guillem-Jordi Graells y Josep Montanyès, su implantación en el mundo cultural catalán y su contribución a la normalización del hecho teatral fueron recompensados desde muy pronto con la adhesión de un amplio público y el reconocimiento de la crítica.

        Desde marzo del 2003, Àlex Rigola encabeza el proyecto artístico de una nueva etapa que consolida la trayectoria protagonizada por el Lliure, con una programación teatral innovadora, una amplia presencia de la danza contemporánea y también de la música escénica.

 



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